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¿Cómo mejorar la sequedad de la piel en invierno?

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La sequedad de la piel en invierno es uno de los problemas recurrentes de cada temporada, la Dra. Gema Pérez Sevilla, cirujana maxilofacial y experta en medicina estética facial, explica como tener una piel bien hidratada, flexible y con una sensación confortable.

Piel y temperaturas bajas

La piel puede experimentar una disminución en la irrigación, aumentando la sequedad y alterando la barrera hidrolipídica. Este desequilibrio puede propiciar la aparición de rojeces, descamaciones y picor, así como empeorar condiciones dermatológicas preexistentes. Es crucial proteger la piel con un protector solar de amplio espectro en condiciones de bajas temperaturas, independientemente de que haya sol o no, y reaplicarlo cada dos horas.

Se aconseja incorporar a la rutina facial cremas que contengan principios activos emolientes y calmantes, como la centella asiática, el ácido hialurónico, el ácido poliglutámico o la niacinamida. En casos de piel extremadamente seca, la inclusión de aceites puede ser beneficiosa. La exposición repetida a temperaturas gélidas debe abordarse con precaución, ya que puede dañar la piel y acelerar el proceso de envejecimiento prematuro.

Síntomas

En la temporada invernal, es común experimentar episodios de enrojecimiento facial, que pueden estar vinculados a la presencia de telangiectasias o rosácea. En cualquier caso, es fundamental buscar la opinión de un especialista ante la aparición de cualquier tipo de enrojecimiento cutáneo. En nuestra clínica, ofrecemos diversas opciones de tratamiento, como la aplicación de Luz Pulsada Intensa (IPL) y el uso del Láser de Neodimio-Yag. El tratamiento con IPL destaca por su pronta recuperación, así como por su capacidad para mejorar lesiones vasculares con resultados positivos. Por su parte, el Láser ND-yag tiene una eficacia ampliamente demostrada permite actuar de forma segura y con el mínimo de efectos secundarios. Su longitud de onda tiene una penetración alta, por lo que es ideal para tratar lesiones vasculares, como telangiectasias, puntos rubí y lagos venosos.

Principios activos y texturas

Si la piel carece de confort, hasta el punto de que aparecen rojeces o grietas, se recomienda aplicar una mascarilla calmante con activos con propiedades antinflamatorias y calmantes, como la caléndula o la manzanilla, o una mascarilla nutritiva a base de mantecas, como la manteca de karité, para darle a la piel un baño reparador inmediato. Este ritual puede repetirse regularmente, en cuanto la piel esté en alerta roja. Hay que tener cuidado por si el enrojecimiento o el agrietamiento van acompañados de síntomas más fuertes, como un picor o una sensación de irritación más intensos. En este caso, hay que consultar inmediatamente con un dermatólogo ya que el invierno, a veces puede revelar afecciones cutáneas más graves, como eccema o psoriasis.