La “Reunión diferente” de Dermus celebrará en Zaragoza su décimo sexta edición y, en sus dos jornadas y media, desde el jueves 25 de abril (curso precongreso) y hasta el sábado 27, aportará las ideas fundamentales para mejorar y actualizar la práctica diaria. Hablamos con su presidenta, la Dra. Cristina Eguren quien nos habla sobre el “buen estado de salud y desarrollo” de la profesión.
¿En qué punto se encuentra hoy la dermatología privada?
Se encuentra en muy buen estado de salud y desarrollo. Basta comprobar el número de dermatólogos que los últimos años han apostado por iniciar un proyecto de clínica propia. A diferencia de tiempos pasados donde la “verdadera Dermatología” se ejercía en los grandes hospitales públicos, a día de hoy, el nivel de ejercicio de la especialidad es similar o incluso superior en muchas áreas en las consultas privadas. La nuestra, es una amplia especialidad que abarca el estudio y tratamiento de la piel sana y enferma en todo su espectro. También del pelo y las uñas. Esto aporta al dermatólogo una importante ventaja competitiva de conocimiento a la hora de abordar la piel sana a través de tratamientos médico-estéticos y es su gran baza para hacer frente al intrusismo. De esta forma, puede transformarse en una verdadera oportunidad de crecimiento y apuesta para maximizar la aportación de valor.
¿Qué novedades tendrá esta edición?
Las principales estarán en la mesa de gestión, mesa icónica de la Reunión de Dermus. Para su inicio tendremos una charla desarrollada por una ponente estrella: Elsa Punset. Esperamos que aporte valor, nuevas ideas y motivación a la audiencia. Además, en esta edición y por primera vez, podrán asistir a la mesa de gestión los gerentes de las clínicas dermatológicas de los socios de Dermus. Compartir con ellos las ideas y conocimientos que allí se aportarán es algo que puede resultar realmente útil.
Cuando ya se llega a la décimo sexta edición ¿Cómo definiría Dermus?
Dermus se ha convertido en un grupo y una herramienta esencial para el dermatólogo con consulta privada. En dos años ha duplicado el número de socios llegando a los 161. Se ha consolidado como sociedad desarrolladora de proyectos, representando y defendiendo los intereses profesionales de sus socios, así como fomentando la unión y colaboración entre ellos.
¿Es el intrusismo el único problema al que se enfrenta la especialidad?
La especialidad a nivel privado se enfrenta a numerosos retos. Cambio de las reglas del juego con la entrada de fondos de inversión en el mercado de la dermatología privada; un entorno cada vez más competitivo en el que se hace fundamental aportar valor diferencial; la cada vez más complicada relación con las Administraciones públicas (Sanidad, Agencia Tributaria, Trabajo) que utilizan las inspecciones a modo meramente recaudatorio, en lugar de para asegurar un buen funcionamiento o ayudar al desarrollo del negocio y creación de riqueza en el país.
¿En qué aspecto se debe seguir insistiendo y qué falta todavía en este sector?
Debemos seguir apoyando al dermatólogo en el desarrollo de su actividad privada y ayudarle en la profesionalización de la gestión de su clínica, que es una de las áreas más complejas, que menos entiende y menos disfruta.






