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Láser de diodo contra el descolgamiento facial

El descolgamiento facial es una de las principales preocupaciones de la piel con el paso de los años, los cambios de peso bruscos o la llegada de la menopausia. La Dra. Elena Jiménez, cirujana plástica y estética, explica que con el uso del láser de diodo a nivel dérmico profundo aplicamos calor directamente en la zona más interna de la piel activando el fibroblasto y generando la creación de colágeno local.

De esta manera, evitamos el calor excesivo que pueden producir sistemas como la radiofrecuencia, que desde la zona externa de la piel o mediante micro agujas, intentan aportar esa energía desde un punto más alejado y afectando a otras estructuras. Además, se le pueden diseñar vectores de aplicación que nos van a ayudar a que dicha retracción siga exactamente las líneas más adecuadas para la paciente.

Recomendado

Está recomendado para aquellas pieles que sufren de descolgamiento facial a nivel moderado. En el caso de los descolgamientos muy grandes, lo más indicado es el lifting facial.

En mínimos caos de este problema, podemos conseguir la retracción de la piel siguiendo dichos vectores y vamos a reposicionar todo el tejido cutáneo más elevado y, en muchos casos, es un sustituto de los hilos tensores.

Procedimiento

En primer lugar, hay que realizar la valoración de la paciente, porque es muy importante valorar la parte cutánea, calidad del colágeno, además de las manchas. Además, más profundamente hay que valorar cómo se sitúa la grasa, cómo son los paquetes de grasa superficiales y profundos y qué zonas vamos a realizar. También es muy importante determinar las zonas que tienen ramas nerviosas superficiales para aislar esas zonas para evitar cualquier alteración del recorrido nervioso.

Después de la valoración pasamos al tratamiento. Primero se realiza una anestesia local de la zona que se hace con microcánulas, que son las mismas que se emplean para los rellenos cutáneos. Una vez colocado el anestésico local, vamos a realizar la introducción de la fibra de láser. Dicha fibra tiene un diámetro de 0,6 milímetros. Se coloca justo debajo de la piel y controlamos dos parámetros: profundidad y temperatura. El siguiente paso sería realizar el procedimiento mediante trazados subcutáneos que sigue los vectores de tensión prederminados. Dichos vectores suelen seguir una tendencia vertical a nivel facial y oblicuo vertical en el cuello.

Desde el inicio de la colocación del anestésico hasta la finalización generalmente el tratamiento suele durar una hora.

Post tratamiento

Posterior al tratamiento es importante no aplicar frío local especialmente en la zona facial ya que el calor generado es la clave para activar los fibroblastos y que comience la generación de colágeno local.

Sin embargo, en la zona del cuello cuando tratamos específicamente esta zona sí que vamos a colocar una presoterapia durante al menos 15 días.