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Procedimientos con fuentes de luz y efectos esperados y no esperados

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La AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología) ha hecho público un comunicado en el que se alerta de los posibles efectos adversos tras los procedimientos con fuentes de luz y advierte que: “en su manejo es crucial tanto el diagnóstico previo, así como el diseño de la estrategia terapéutica, en la que pueden combinarse diferentes fármacos, cosméticos y técnicas”.

Además, dice que: “A pesar de su excelente balance beneficio – riesgo, los tratamientos con fuentes de luz no están exentos de efectos esperados y potenciales efectos no esperados, habitualmente leves y transitorios. Igualmente, es habitual que reacciones o respuestas que puedan resultar muy llamativas para el paciente -o incluso para otro facultativo no especialista- sean en realidad de naturaleza transitoria y leve, sin comportar consecuencias a medio – largo plazo”.

En cuanto a los efectos no deseados afirma que: “es frecuente que se interpreten como quemaduras profundas o de segundo grado lo que en realidad es la respuesta habitual a la fuente de luz o, en algunos casos, daño epidérmico de naturaleza superficial. La diferencia es importante, pues este tipo de lesiones no conllevan ni las molestias -ni sobre todo el pronóstico-, de una quemadura profunda o de segundo grado, donde existe mucho mayor tiempo de curación y, sobre todo, riesgo de secuela”.

Para finalizar el documento habla de la importancia del conocimiento del paciente en cuanto a los procedimientos médicos y los documentos de consentimiento informado “con los que se trabaja en práctica clínica habitual. Esto es así en todas las especialidades médicas”, e indica que: “es importante contactar con el facultativo responsable pues es quien más información tiene para interpretar lo que está sucediendo. Esto forma parte del seguimiento habitual de cualquier acto médico y forma parte del mismo proceso terapéutico”.