Según explica la Dra. Andrea Huerta-Vena, dermatóloga, “las adolescentes deben tratar su piel con el mismo cuidado que una piel sensible, ya que el concepto de «piel sensible» como diagnóstico médico no existe. Las sensaciones que a menudo se asocian a una piel sensible, como irritación o enrojecimiento, son en realidad manifestaciones de un estado alterado de la barrera cutánea, causado en muchos casos por el uso de cosméticos inadecuados.
Estas alteraciones pueden relacionarse con patologías como la rosácea y la dermatitis atópica o de contacto. En edades tempranas, es fundamental elegir productos que equilibren la barrera de la piel y eviten ingredientes potencialmente irritantes como conservantes o perfumes. Además, los cosméticos deben incluir activos calmantes e hidratantes que protegen la piel sin alterar su delicado equilibrio.
La función barrera de la piel
Lo más importante es proteger la función barrera de la piel. Una de las funciones de la piel es aislarnos del medio externo y protegernos de patógenos, contaminación, radiación, pérdida de agua… Esta capacidad de la piel se produce gracias a la cohesión de las células de la capa más externa, los lípidos que la recubren, y el equilibrio del microbioma que la cubre. Esto se puede ver alterado por genética (enfermedades como la dermatitis atópica o psoriasis), o por causas externas, como por ejemplo el mal uso de los cosméticos. Por tanto, la dermatóloga insiste que, será importante:
– Evitar productos de higiene con tensioactivos muy agresivos que nos debiliten estas capas de la piel.
– Evitar cosméticos con perfumes, dado que son irritantes y además los principales motivos de alergias cutáneas. El siguiente grupo causante de alergias cutáneas son los conservantes, como el kathon.
– Evitar cosméticos con ingredientes comedogénicos, que provoquen un taponamiento del folículo. Esto puede ocasionar acné.
Uso del retinol
El retinol en la piel aporta muchos beneficios, pero ni todos los retinoles son iguales, ni todas las pieles son iguales, afirma la experta, colaboradora de Método R. El retinol, formulado como molécula antiedad en cosméticos, va a ser perjudicial en la piel de un adolescente porque va a aportar grasa, va a producir brote de acné, puede irritar. Distinto es la piel del adolescente con una patología como el acné, que va a precisar un derivado del retinol médico (tretinoína, adapaleno…) que siempre va a tener que ser utilizado bajo la supervisión de un dermatólogo, porque es importante conocer los efectos secundarios y su manejo. Y otro problema es la tendencia actual a mezclar muchos principios activos: alfahidroxiácidos, salicílico, retinol… principios activos que pueden aportar beneficio si se utilizan bien, pero que en muchos casos estamos viendo rutinas «cóctel» que no hacen más que irritar y alterar la salud de la piel.
Skinimalismo
Las adolescentes deben usar pocos productos con buenos principios activos, una rutina sencilla y de fácil cumplimiento.
– Lo fundamental es una limpieza adecuada, que nos permita retirar ese exceso de grasa, pero que respete y no dañe la piel para permitir esa correcta función de barrera cutánea.
– Aunque comúnmente se llaman cremas hidratantes, a los dermatólogos no nos gusta el término. La función de la crema no es aportar agua; la piel ya tiene agua. Necesitamos una crema que aporte principios activos que refuercen y protejan esa barrera cutánea y que minimicen la pérdida de agua. Y que además no aporte grasa y no tapone ese folículo sebáceo.
– E importantísima la protección solar: sabemos que las quemaduras solares que se producen en la infancia y adolescencia son las que más van a repercutir en el desarrollo de cáncer de piel en el futuro.




