La Dra. Esther Ristori y el Dr. Antonio J. Fustes, médicos estéticos de Clínicas Dorsia, explican las cualidades este nuevo tratamiento de ácido hialurónico intradérmico: “aporta hidratación profunda, luminosidad y una mejora visible de la textura, sin efecto relleno ni cambios en el rostro”, explican.
Una de las grandes diferencias con respecto otros tratamientos de ácido hialurónico es que no aporta volumen ni modifica estructuras faciales, debido a la baja densidad y reticulación del ácido hialurónico empleado. “El objetivo desde el principio es permitir la integración suavemente en la dermis superficial sin formar nódulos y sin alterar el volumen natural del tejido. Se consigue un resultado natural, fresco y saludable, donde la piel es la protagonista”, explican los médicos estéticos.
Mejorar desde el interior
A diferencia de los productos tópicos, que solo actúan en las capas superficiales, este tratamiento trabaja en la dermis, el verdadero “depósito” de hidratación de la piel. Allí, mediante gotas muy superficiales, el ácido hialurónico actúa como un reservorio de agua, estimulando las aquaporinas-3, unas proteínas que regulan el transporte de agua y mantienen la elasticidad y flexibilidad cutánea.
“En la dermis, mejora la función cutánea desde el interior. La textura se suaviza y los poros se perciben más finos, especialmente en pieles deshidratadas o con irregularidades”, explica la Dra. Ristori. El resultado es una piel más equilibrada, fresca y saludable.
Los beneficios principales del tratamiento
Además de aportar una hidratación profunda y duradera, regulando la retención de agua y optimizando la función cutánea, pero sin modificar volúmenes y rasgos faciales, este tratamiento presenta numerosos beneficios. Tal y como explica la Dra. Ristori, “la piel refleja mejor la luz, aportando un aspecto más fresco y saludable. También trabaja en la textura, creando una superficie más homogénea a través de la disminución de los poros”.
Por su parte, el Dr. Fustes puntualiza que es un tratamiento óptimo para todo tipo de pacientes, ya que “es ideal para pieles jóvenes que buscan proteger y prevenir, así como para pieles más maduras, que necesitan recuperar la hidratación, suavidad, elasticidad y firmeza”.
Los efectos pueden mantenerse hasta 9 meses con una única visita a clínica, y además se puede combinar con todo tipo de tratamientos, desde láseres o peelings, así como bioestimuladores o toxina botulínica, potenciando al máximo la salud global de la piel.
El tratamiento perfecto para los principiantes
Si es tu primera vez en medicina estética, este tratamiento es perfecto. “Ofrece un resultado natural y progresivo, sin cambiar tus rasgos. Es suave, con beneficios visibles y sin el impacto emocional que suponen los tratamientos volumétricos más intensos”, aclara el Dr. Antonio J. Fustes.
Además, este tratamiento se adapta a todas las pieles:
- Pieles jóvenes: previene, ilumina y mejora la textura.
- Pieles maduras: devuelve hidratación, elasticidad y suavidad.
- Pieles apagadas o deshidratadas: frescura y uniformidad al instante.
- Pieles con textura irregular: poros más finos y piel más uniforme y suave.
“Ayuda a que la piel funcione mejor, esté más hidratada y se vea más luminosa y uniforme. Es un complemento perfecto a los hábitos diarios y a otros tratamientos médicos suaves”, concluyen los doctores.






