Una de las opciones más comunes cuando el objetivo es lograr afinar el rostro es la bichectomía. Este procedimiento consiste en la extracción de pequeños cúmulos de grasa desde la cavidad bucal, lo que puede ayudar a conseguir un aspecto más delgado en la zona de las mejillas, explica el Dr. Guillermo Llopis, de Clínica Ferraro. Sin embargo, este procedimiento debe realizarse con mucha precaución, ya que la grasa en esa zona tiene una función de soporte que, al retirarse, podría llevar a un envejecimiento prematuro del rostro a largo plazo.
Las alternativas a la cirugía
La forma que hay de mejorar es tratar el pómulo y el arco mandibular. Como hay muchos factores que influyen en el envejecimiento, se trabaja en diferentes planos, tanto el óseo, como los compartimentos grasos superficiales y la parte más externa de la piel. De esta forma se va a proyectar y se va a dar volumen en esas zonas que se han perdido.
Para ello, lo más común es utilizar ácido hialurónico, aunque lo ideal es realizar una combinación de tratamientos. Con un tratamiento personalizado que se adapta a las necesidades individuales de cada paciente, se puede trabajar en el pómulo, el arco mandibular y otras áreas clave para proyectar un rostro más estilizado y definido, abarcando distintas técnicas, desde ácido hialurónico, neuromoduladores e inductores de colágeno.
Es por ello por lo que, en aquellos casos en los que la cara presenta una estructura más redondeada, a menudo se considera la combinación de varios tratamientos, como el lifting facial y otras técnicas para obtener un resultado óptimo. Otro de los procedimientos más destacados es la liposucción de papada, que resulta ideal para aquellos que buscan reducir la grasa acumulada en el área submentoniana.
Métodos Fake de tonificación facial
Recientemente, técnicas como el yoga facial han ganado mucha popularidad como métodos para tonificar el rostro, pero no existe evidencia científica concluyente que respalde los beneficios del yoga facial para definir el rostro. De hecho, en algunos casos, estas prácticas podrían empeorar la flacidez y las arrugas.
Otras técnicas que están de moda y que se pueden hacer desde casa son el mewing o el chewing, esta última, especialmente en hombres. Consiste en introducir una especie de gomas duras para poder morderlas como si fuesen chicles y, así, conseguir una hipertrofia de masetero, cuadrando más la mandíbula y dando un aspecto de masculinización. Esta técnica es peligrosa porque afecta negativamente a la articulación temporomandibular, lo que puede provocar problemas de artrosis en la articulación.






