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Cómo blindar la piel contra las manchas y fotoenvejecimiento

Con la llegada del verano, la piel se enfrenta a uno de sus mayores desafíos: la exposición solar acumulada, principal responsable de la aparición de manchas, la pérdida de luminosidad y el envejecimiento prematuro. La Dra. Carmen Górriz, subdirectora de la Unidad de Medicina Estética de IMR (Instituto Médico Ricart), explica cómo la dermatología preventiva, la fotoprotección diaria y los tratamientos regenerativos suaves pueden ayudar a proteger la piel durante los meses de mayor radiación.

El fotoenvejecimiento no aparece de un día para otro: es el resultado de años de daño acumulado sobre el colágeno, la elastina y los melanocitos. A ello se suman otros factores como los cambios hormonales, la predisposición genética, la contaminación ambiental, el estrés oxidativo o una barrera cutánea debilitada”.

Diferentes tipos de manchas y diagnóstico médico

Durante los meses estivales “es habitual observar un empeoramiento de las alteraciones pigmentarias ya existentes y la aparición de nuevas manchas. Entre las más frecuentes destacan los lentigos solares, el melasma y la hiperpigmentación postinflamatoria”, señala la especialista.

“Sin embargo”, añade, “no todas las manchas deben abordarse de la misma forma. La clave es diagnosticar bien el tipo de mancha antes de tratar. El melasma, por ejemplo, es una patología crónica y muy reactiva que requiere un abordaje prudente y mantenido.

El sol, no solo favorece la aparición de pigmentación irregular, sino que también acelera la degradación de las fibras de colágeno y elastina, provocando arrugas, pérdida de firmeza, falta de luminosidad y alteraciones en la textura de la piel. El bronceado no es un signo de salud cutánea, sino una respuesta defensiva de la piel frente a una agresión”, advierte la Dra. Górriz.

Fotoprotección: la mejor estrategia preventiva

“La medida más importante es la fotoprotección diaria, no solo en la playa”, explica la doctora. La especialista recomienda utilizar protectores solares de amplio espectro FPS 50+, reaplicarlos cada dos o tres horas cuando exista exposición solar, complementar la protección con sombreros y gafas de sol y evitar las horas centrales del día.

En el caso de las pieles con tendencia a la hiperpigmentación, especialmente aquellas con melasma, “los fotoprotectores con color ofrecen un beneficio adicional gracias a la presencia de óxidos de hierro, capaces de proteger frente a la luz visible, uno de los factores que contribuyen a la aparición de manchas”.

Además de la fotoprotección, los antioxidantes tópicos, una adecuada hidratación y el uso controlado de retinoides cuando la piel los tolera forman parte de una estrategia preventiva eficaz.

Tratamientos seguros y regenerativos

Aunque muchas personas creen que el verano obliga a suspender cualquier procedimiento estético, existen tratamientos especialmente diseñados para mejorar la calidad de la piel sin aumentar el riesgo de fotosensibilización.

“En verano priorizamos tratamientos seguros, no agresivos y con bajo riesgo de fotosensibilización”, explica la Dra. Górriz. Entre ellos destacan la mesoterapia con activos hidratantes y antioxidantes, los polinucleótidos, los skinboosters, los exosomas autólogos, la bioestimulación suave y los protocolos orientados a reforzar la barrera cutánea. “También pueden realizarse limpiezas médicas, peelings muy superficiales seleccionados y tratamientos regenerativos o calmantes adaptados a cada paciente.

Por el contrario, procedimientos más intensivos como determinados láseres despigmentantes, peelings medios o profundos y tratamientos agresivos suelen reservarse para los meses de otoño e invierno, cuando la exposición solar es menor”.

La tendencia actual en dermatología se aleja de los tratamientos exclusivamente correctivos para centrarse cada vez más en la prevención y la regeneración.

“Ya no buscamos solo corregir, sino mejorar la capacidad de reparación de la piel, afirma la especialista. Tecnologías como la radiofrecuencia, los ultrasonidos focalizados, los láseres no ablativos de baja agresividad o la luz LED, combinadas con activos regenerativos, permiten actuar de forma progresiva y personalizada sobre los mecanismos implicados en el envejecimiento cutáneo”.

En este contexto, los tratamientos combinados ofrecen resultados especialmente interesantes. La combinación de fotoprotección médica, antioxidantes tópicos y procedimientos regenerativos permite actuar simultáneamente sobre la inflamación, la hidratación, la pigmentación o la síntesis de colágeno.