La popularización de fármacos como Ozempic y otros agonistas del GLP-1 para la pérdida rápida de peso ha traído consigo un efecto cada vez más comentado tanto en consultas médicas como en redes sociales: el envejecimiento facial acusado tras adelgazar de forma acelerada.
El Dr. Oriol Vernetta, cirujano plástico, reparador y estético, miembro de la SECPRE y fundador de La Nueva Cirugía Estética, explica que este fenómeno no es un efecto directo del medicamento, sino una consecuencia estructural de la pérdida de peso masiva y rápida: “el rostro se sostiene gracias a compartimentos grasos profundos y superficiales. Cuando se vacían de forma brusca, la piel no tiene tiempo suficiente para retraerse y se produce un descolgamiento visible”, señala.
A diferencia de una pérdida de peso progresiva, los tratamientos con semaglutida pueden provocar un vaciado abrupto de zonas clave como pómulos y sienes. Al mismo tiempo, la piel —especialmente en personas a partir de los 40 o 50 años— ya no tiene la capacidad de adaptación suficiente para ajustarse al nuevo contorno facial.
Las zonas más afectadas suelen ser el tercio medio del rostro, donde se pierde la curva juvenil del pómulo, los surcos nasogenianos y de marioneta, que se profundizan, y la línea mandibular y el cuello, donde aparece flacidez marcada. “El resultado es un aspecto demacrado que muchas personas asocian con envejecimiento avanzado o incluso enfermedad”, explica el especialista.
Para quienes ya presentan estos signos, el Dr. Vernetta advierte de que el error más frecuente es intentar corregirlos añadiendo grandes volúmenes de relleno de forma inmediata. “Eso conduce a caras hinchadas y poco naturales. La solución pasa por un abordaje en capas, combinando primero tratamientos que mejoren la calidad y la tensión de la piel y, solo después, una reposición estratégica de volúmenes”, afirma.
Desde el punto de vista preventivo, el especialista recomienda una escalada lenta de la dosis, asegurar una correcta ingesta de proteínas y micronutrientes y mantener una hidratación adecuada durante todo el proceso de adelgazamiento. “Lo ideal es contar con el acompañamiento de un especialista en medicina estética desde el inicio. Es más fácil prevenir la flacidez mientras se pierde peso que intentar corregirla cuando ya se ha instaurado”, concluye.






