El drenaje linfático es una técnica que puede aplicarse tanto a nivel facial como corporal adaptándose a las necesidades de cada paciente.
En el caso de los tratamientos faciales, indican los doctores de Clínica DEMYA, se incorpora una técnica de succión especializada que estimula la circulación y ayuda a eliminar toxinas y líquidos retenidos en el rostro. Esta estimulación se realiza mediante un dispositivo de vacío de baja intensidad que se utiliza para masajear los ganglios linfáticos del rostro y cuello. Como el sistema linfático no tiene una “bomba” como el corazón, este estímulo externo ayuda a movilizar líquidos retenidos y desechos celulares hacia los ganglios para su eliminación. Además de esta técnica de succión, en los masajes incorporan técnicas manuales de drenaje linfático, ayudando a desintoxicar la piel y obtener mejores resultados. Cabe destacar que el drenaje linfático manual es una técnica muy agradable, ya que sus maniobras son lentas y suaves con el fin de ayudar a los vasos linfáticos en su funcionamiento.
En casos de retención de líquidos o sensación de pesadez, puede utilizarse como complemento de determinados tratamientos estéticos, como aquellos que están dirigidos a mejorar el aspecto de la celulitis o la piel de naranja. También puede formar parte de determinados protocolos de recuperación postoperatoria, siempre siguiendo las indicaciones de los profesionales.
Beneficios según la zona
En el rostro, el drenaje linfático contribuye a disminuir las bolsas y edemas y aporta un aspecto más fresco y luminoso. Además, puede utilizarse también para mejorar la cicatrización cutánea, quemaduras o queloides.
A nivel corporal, el tratamiento puede aplicarse en diferentes zonas. En el abdomen, puede contribuir a desinflamar y reducir la tensión del tejido cuando el volumen se debe a la acumulación de líquidos. En las piernas puede ayudar a aquellos que las sientan cansadas o pesadas y tengan retención de líquidos, contribuyendo así a mejor el aspecto de la celulitis o la piel naranja.
Frecuencia del tratamiento, resultados y recomendaciones
La frecuencia del tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada caso, aunque se recomienda realizar 1 o 2 sesiones por semana.
Por otro lado, el drenaje linfático produce una reducción inmediata de la hinchazón y la retención de líquidos, acompañada de una sensación de ligereza, por lo que, los resultados pueden apreciarse desde las primeras sesiones.
Para prolongar sus efectos, es recomendable mantener hábitos que favorezcan el funcionamiento natural del sistema linfático. Por eso, se recomienda que, tras el tratamiento, el paciente beba agua con frecuencia, consuma alimentos ligeros, evite el ejercicio intenso y no consuma alcohol.






