En los últimos tiempos, los exosomas se han posicionado como una gran apuesta para regenerar la piel, pero también surgen dudas acerca de hasta dónde pueden llegar sus beneficios, la Dra. Elena Caride, médico estético y co-directora del Máster de Medicina Estética de la Universidad Miguel Hernández (UMH), aclara muchas de las dudas que han surgido sobre el uso de este tratamiento.
Origen vegetal
Extraídas de células madre, son pequeñas vesículas de origen vegetal o animal que participan en la comunicación intercelular, imitan la regulación de los procesos naturales y responden a las necesidades de la piel a la hora de restaurar su equilibrio, regenerarla y rejuvenecerla. La doctora explica el protocolo del que ella es formadora: incluye 30 millones de vesículas extracelulares y han demostrado, además, efectos antiinflamatorios y antioxidantes in vitro. Están realizados a raíz de una mezcla patentada de tres ingredientes clave: el hongo Ustilago Cynodontis, la raíz de Withania Somnifera (raíz de Ashwangandhua) y el alcaloide piperina de la pimienta negra.
Tratamiento tópico
En esto hay mucha confusión. En realidad, los exosomas a día de hoy solo tienen indicación para ser aplicados de manera tópica en consulta, y no mediante infiltración, a través de un preparado en serum.
Tratamiento complementario
Se recomiendan un mínimo de 3 sesiones en combinación con otros tratamientos, por ejemplo, radiofrecuencia fraccionada o polinucleótidos. El tratamiento, por sí solo, ya nos va a producir una mejoría en la piel, pero su mayor beneficio se alcanza como acompañamiento de un procedimiento de medicina estética. Funcionan de manera muy eficiente a la hora de minimizar el tiempo de recuperación y los efectos secundarios asociados con cualquier procedimiento estético: piel sensible, rojeces, piel seca, hinchazón, hematomas o pigmentación. Varios estudios han demostrado que intervienen en la reparación de las heridas y tienen efectos anti envejecimiento: inhiben la hiperpigmentación y estimulan la formación de colágeno tipos 1 y 3.






