La Dra. Sofía Ruiz del Cueto, médico estético y directora médica de +Cueto by CWS Health, ha desarrollado y presentado en el 41º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) el Protocolo +Cueto de tratamientos combinados: una completa pauta de actuación médica que sistematiza, con el mayor rigor científico y detalle hasta la fecha, los parámetros y tiempos para optimizar la combinación del tratamiento de las arrugas de expresión con otros procedimientos médicos, minimizando riesgos y maximizando eficacia, duración y resultados naturales.
«El envejecimiento es multifocal: afecta a piel, tejido, estructura y expresión, y no existe una técnica que lo aborde todo, debemos combinar tratamientos. Para ello es fundamental es secuenciar basándose en la evidencia científica para que una técnica potencie a la anterior, no la neutralice», explica la doctora.
Cómo pasar de la técnica aislada a un plan global
La Dra. Ruiz del Cueto parte de una realidad clínica: cada intervención actúa sobre uno o varios procesos del envejecimiento, pero ninguna cubre el conjunto. Por eso, en medicina estética contemporánea, el enfoque que gana relevancia es el plan global, basado en diagnóstico y planificación.
Sin embargo, esa evolución trae un riesgo: si la selección de técnicas, los tiempos o las dosis se plantean mal, una combinación puede reducir eficacia, aumentar complicaciones o generar resultados menos naturales.
Para abordar este punto crítico, la Dra. Ruiz del Cueto ha revisado la bibliografía disponible y ha contrastado la evidencia con investigadores y referentes internacionales (Geoffrey Masuyer de la Universidad de Estocolmo; Uwe Walther del Rostock University Medical Center de Alemania; así como con los pioneros y grandes expertos como Dra. Jean Carruthers, quien publicó los primeros estudios de neuromodulación en medicina estética, Dr. Steve Yoelin, Dr. Michael Kane o el Dr. Nowell Solish). A partir de ese trabajo, ha elaborado un marco práctico aplicable a la consulta diaria: cómo combinar el tratamiento de las arrugas de expresión con otras técnicas médico-estéticas a través de un plan médico personalizado que establezca un criterio claro de secuencia temporal, parámetros y revisión.
Protocolo
Uno de los aspectos más innovadores del protocolo es la identificación de variables biológicas y físico-químicas que pueden interferir en la eficacia de los neuromoduladores si no se controlan adecuadamente: desde factores del entorno tisular (inflamación aguda o crónica, vascularización) hasta elementos físico-químicos y biológicos (pH, temperatura, presencia de ciertos iones o moléculas). Así, por ejemplo, hemos podido saber que hay un margen de 1 a 48 horas tras la realización de un láser no ablativo o radiofrecuencia, en las que no se aconseja usar neuromoduladores en la zona; o que, tras realizar un peeling en la zona, hay que esperar entre 24 a 72 horas (dependiendo del peeling); espera que debe alargarse a 2 semanas en el caso de los lipolíticos. Hasta ahora no había evidencia científica que respaldara la pauta más eficaz para combinar estos tratamientos, de forma que los resultados obtenidos eran muy variables e impredecibles.
«Muchas de estas variables son tan pequeñas que durante años han pasado desapercibidas. Hoy, a la luz de los últimos estudios, sabemos que gestionarlas marca la diferencia: no solo en eficacia, también en seguridad», explica la doctora.
Ha sido sorprendente descubrir que, hábitos que a priori no parecen tener relación, pueden frenar el efecto de los neuromoduladores: por ejemplo, el tabaco, el alcohol, el estrés sostenido, la fotoexposición excesiva, el descanso insuficiente, una dieta pobre en hidratos o proteínas o rica en ultraprocesados, falta o exceso de ejercicio, y determinados fármacos (como antidepresivos) o suplementos (ciertos tipos de magnesio).






