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Retos para 2024 en Medicina Estética

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La medicina estética está experimentando un aumento constante en su demanda y cada vez son más las personas que buscan una solución no quirúrgica para cuidarse y mejorar su imagen. Según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), en 2021, se realizaron 871.525 procedimientos médicos estéticos. Estos datos que van esta alza, animan a las empresas a invertir en investigación y tecnología para realizar tratamientos más precisos y menos invasivos.

Además, se están experimentando constantes avances tecnológicos que impactan y transforman directamente la práctica diaria de las clínicas. En este sentido, el Dr. Manuel Antonio Rubio Sánchez, médico estético, destaca que “el uso de inteligencia artificial (IA), puede desempeñar un papel muy importante en la medicina estética, desde ayudar en el análisis de datos y diagnósticos hasta personalizar tratamientos según las características individuales de los pacientes”.

Un ejemplo de ello es el uso de técnicas de imagen avanzada, como la fotografía 3D y la simulación de procedimientos, que permiten a los profesionales mostrar a los pacientes los posibles resultados de los tratamientos antes de realizarlos. “También usamos sistemas de realidad aumentada (RA) y realidad virtual (RV) para la planificación de procedimientos, la educación del paciente y para mostrarles cómo se verán después de ciertos tratamientos”, explica el Dr. Rubio que también es Formador Expert de la compañía IBSA.

“Otra de las tecnologías que marcará un antes y un después en la seguridad de los pacientes es la ecografía dérmica, que consiste en una técnica de alta precisión con la capacidad de detectar implantes intradérmicos realizados anteriormente en el paciente y permite comprobar la calidad del producto infiltrado”, comenta el doctor.

Principales retos

La medicina estética ha logrado alcanzar muchos retos en los últimos años y muchos otros están por llegar por llegar:

Regulación y ética: la necesidad de estándares claros y regulaciones actualizadas para garantizar prácticas seguras y éticas sigue siendo un desafío constante. Además, si la inteligencia artificial se utiliza más en procedimientos estéticos, surgirán desafíos éticos relacionados con la toma de decisiones automatizadas y la responsabilidad que ello conlleva.

Avances tecnológicos rápidos: presentan desafíos en términos de mantenerse al día con las últimas tecnologías y garantizar que se utilicen de manera segura y eficaz. Los profesionales de la medicina estética tienen el reto de seguir una educación continua y mantenerse actualizados.

Sensibilidad cultural y diversidad: debe abordar las diferencias culturales y la diversidad de las preferencias de los pacientes. La sensibilidad cultural y la adaptabilidad a diversos estándares de belleza son aspectos críticos por considerar.

Seguridad del paciente: a medida que se introducen nuevos procedimientos y tecnologías, garantizar la seguridad del paciente sigue siendo una prioridad. La formación adecuada, el seguimiento postoperatorio y la gestión de expectativas son fundamentales.

Sostenibilidad ambiental: la industria de la medicina estética también podría enfrentar preguntas sobre la sostenibilidad ambiental en términos de desechos generados por ciertos procedimientos y la utilización de recursos.