El Dr. Carlos Gómez, médico estético, desvela cómo sería la oreja perfecta y cuáles son los tratamientos con los que contamos para transformarlas o recuperar su juventud.
La proporción correcta de la oreja suele ser un promedio de 6/7 cm de longitud y debería estar separa del cráneo un máximo de 20 mm, aunque actualmente diversas tendencias en moda modifican estos parámetros y proporciones.
Hasta hace poco tiempo, la corrección de las orejas de soplillo era la única intervención conocida, pero realmente, siempre ha existido una preocupación por la estética y funcionalidad en ellas, ya que muchas veces un agujero rasgado no permite utilizar los pendientes habituales y esto supone un cambio en la vida de ciertos pacientes. Por ello, actualmente ha aumentado la demanda de consultas en las clínicas con el fin de mejorar su estética.
Técnicas correctoras
En la actualidad hay distintas técnicas a las que se puede recurrir para mejorar su aspecto y rejuvenecerlas. Las técnicas más habituales son la lobuloplastia y las infiltraciones con ácido hialurónico.
Lobuloplastia. Se trata de una técnica de cirugía menor completamente ambulatoria que se realiza en pocos minutos con resultados muy buenos. Persigue reducir el tamaño o corregir asimetrías de los lóbulos que se hayan dilatado en exceso o desgarrado a consecuencia de pendientes pesados o dilatadores auriculares.
Requiere hacer un corte en la piel para eliminar la piel sobrante y quedan unos pequeños puntos internos que se retiran pasados unos pocos días. La intervención se realiza con anestesia local y el paciente se puede incorporal a su vida habitual de forma prácticamente inmediata. Los resultados son espectaculares porque se logra recuperar la forma previa.
Infiltraciones con ácido hialurónico. Por otro lado, podemos realizar infiltraciones con ácido hialurónico los cual devolverá la turgencia, hidratación y firmeza al lóbulo. Esta técnica puede funcionar en el caso de haber llevado dilatadores, ya que se consigue atenuar la dimensión del agujero, pero desde mi experiencia, en casos de mayor dilatación y laxitud lo ideal sería hacer una reconstrucción quirúrgica.
El ácido hialurónico funciona especialmente bien para corregir laxitud o rellenar agujeros fruto de múltiples piercings. La técnica de inyección sería mediante una aguja del 30g (muy fina) e ir rellenando con precisión el defecto del lóbulo. Su durabilidad puede variar entre los 10 y 18 meses en función de cómo lo metabolice cada paciente. Debería optarse además por un ácido hialurónico de reticulación media, ya que la inyección se realiza directamente en el lóbulo que es tejido graso.






