El ecógrafo es uno de los métodos de diagnóstico más utilizado en las clínicas dermoestéticas, ayuda no sólo a conocer la situación real del paciente y enfocar de manera eficiente el tratamiento, sino que, también permite detectar lesiones previas, valorar la eficacia de los procedimientos a realizar, detectar incompatibilidades y prevenir efectos secundarios indeseados, además de orientar al paciente en los protocolos terapéuticos ideales para cada caso, de forma personalizada y en función de sus expectativas.
La Dra. Marta González es especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y máster en Medicina Estética del Instituto Médico Ricart (Madrid). Preguntada sobre los usos más habituales de esta tecnología, dice que, es una técnica de diagnóstico por imagen muy segura, ya que se trata de un procedimiento no invasivo y que no emite radiación ionizante.
La ecografía emplea los ultrasonidos, que son unas ondas mecánicas cuya frecuencia está por encima del rango audible para crear estas imágenes con las que trabajamos en la consulta. Se utiliza ampliamente en el ámbito de la dermatología y de la dermatología estética. Se usa para la evaluación y seguimiento de distintas patologías inflamatorias, para diagnosticar algunos tumores cutáneos, como complemento para evaluar el envejecimiento y la calidad de la piel de los pacientes, identificar distintos materiales de rellenos dérmicos o para identificar estructuras anatómicas faciales, entre otros. Así mismo, aparte de su utilización como herramienta diagnóstica, sirve para guiar procedimientos de intervencionismo o técnicas mínimamente invasivas. La principal ventaja de realizar procedimientos ecoguiados es que, con ellos, el médico tiene un control preciso de la aguja, evitando daños en los tejidos de alrededor.
Aprendizaje profesional
En el ámbito de la dermoestética, el médico debe reconocer ecográficamente las distintas capas de la piel (epidermis, dermis, tejido celular subcutáneo) y, de igual forma, debe ser capaz de medir la calidad de la piel y el grado de envejecimiento cutáneo de los pacientes. Para ello debe conocer e identificar los cambios de grosor y de composición de los distintos estratos cutáneos que se observan en la ecografía derivados del paso de los años, así como las alteraciones que se producen en los mismos después de los distintos tratamientos estéticos.
Principales indicaciones
– Diagnóstico de distintas patologías dermatológicas, tanto inflamatorias como tumorales.
– Identificación de estructuras clave de anatomía facial.
– Evaluación del envejecimiento cutáneo e impacto en el mismo tras distintos tratamientos estéticos.
– Identificación de los distintos materiales de relleno.
– Diagnóstico y manejo de complicaciones tras procedimientos dermoestéticos.
– Realización de procedimientos ecoguiados.
Ventajas de su uso
– No invasivo, ya que no emite radiación ionizante.
– Rápido y accesible en consulta con buena relación coste-eficacia.
– Apoyo en el diagnóstico.
– Minimiza el riesgo de complicaciones y facilita el manejo de las mismas en la consulta de dermoestética.






