La obesidad sigue su escalada en las sucesivas encuestas y estudios epidemiológicos. “La tendencia creciente de esta patología representa un desafío de primera magnitud para los sistemas sanitarios y la economía social y de los cuidados”, resume el Dr. Diego Bellido, que en el marco de la Reunión Nacional de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que se acaba de celebrar en Toledo, ocupará oficialmente el cargo de presidente de esta sociedad científica.
En España, según datos de la Encuesta de Salud de España, un 39,8% de la población está en situación de sobrepeso y un 15,2% de obesidad, generando un impacto sanitario, económico y social de gran magnitud (Instituto Nacional de Estadística. Encuesta de Salud de España 2023).
La proyección para 2030 en nuestro país indica un crecimiento sostenido de los costes sanitarios directos desde los 2.000 millones de euros anuales de la actualidad hasta los 3.000 millones, junto con pérdidas macroeconómicas superiores al 3% del PIB (según se recoge en el informe “Valor social de un mejor control en la obesidad en España”). Las complicaciones clínicas asociadas a la obesidad son el principal motor del gasto sanitario, lo que refuerza la urgencia de estrategias centradas en su prevención.
Al problema, soluciones
En cuanto a la prevalencia, el expresidente de la SEEDO, el Dr. Francisco Tinahones, que participó en este encuentro con una conferencia magistral sobre presente y futuro de la obesidad, admitió que “ésta no ha parado de crecer en los últimos años en población adulta” y, de hecho, “ninguna política de prevención de la obesidad ha funcionado para detener este incremento”.
Pero ante este escenario desolador, las buenas noticias es que “se cuenta actualmente con herramientas terapéuticas para ayudar a los pacientes con obesidad”, indicó el Dr. Tinahones, subrayando que “reducen el peso un 20% y mejoran la mayoría de las complicaciones relacionadas”; sin embargo, “el grado de utilización de estos recursos por parte de los pacientes con obesidad es muy bajo, motivado fundamentalmente por la no financiación de estos fármacos y su coste elevado”.
Desde el punto de vista de los cambios del estilo de vida, se acumulan nuevas evidencias que no sólo confirman los beneficios que se derivan de una dieta mediterránea, “sino que también hemos comprobado como el ayuno intermitente dentro de este patrón de alimentos puede ser una estrategia tan o más eficaz que las 3-4 ingestas repartidas durante todo el día”, aseguró este experto.






