Inicio Opinión Vivir sin rem...

Vivir sin remilgos

Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?

Y el espejo respondía:

Tú eres la más hermosa de todas las mujeres.

Dice el cuento que ante una respuesta tan complaciente la reina quedaba satisfecha pues sabía que su espejo siempre decía la verdad.

La versión más difundida del cuento de Blancanieves es la de los hermanos Grimm, publicada en los primeros años del siglo XIX, y ya en esa época la malvada reina invocaba una inteligencia mágica y artificial para que reafirmara su belleza.

Por eso no tiene que extrañarnos, porque no es nuevo, que la IA pueda ser un método de autoayuda. Lo que me llama mucho la atención es que haya personas que necesiten de una inteligencia artificial como herramienta para solucionar sus problemas de relaciones personales. Me parece que el canal elegido es incompatible por ficticio.

La historia nos dice que el ser humano siempre necesitó de consultas supranaturales en sus momentos importantes. En la antigua Grecia, dentro del templo dedicado al dios Apolo estaba el Oráculo de Delfos, lugar donde una sacerdotisa, intermediaria con la deidad, tomaba las grandes decisiones del mundo helénico.

El filólogo Emilio del Río, en su libro “Carpe Diem. Autoayúdate con los clásicos”, nos invita a redescubrir las enseñanzas de estos autores y a aplicarlas a la vida cotidiana. La expresión utilizada como título es parte de unos versos del poeta latino Horacio: aprovecha la vida, no te preocupes del mañana. Porque como decía Homero (en otro capítulo), la vida es un viaje y hay que disfrutar de ella. También es compleja, llena de desafíos e incertidumbres, complicaciones y dolor, intercalados con momentos de alegría y belleza.

El libro nos recuerda la frase de: men sana in corpore sano, con la excelencia del ejercicio físico, los beneficios de una dieta equilibrada y la necesidad de tener un justo equilibrio mental.

Aunque, por muchos siglos que pasen hay actuaciones que siempre permanecen en el ser humano: rendirá a los pueblos por hambre y sed, a sangre y fuego.