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Estimular cuerpo y mente, base contra el deterioro cognitivo

El tiempo pasa y se empiezan a notar pequeños cambios en la memoria, pequeños olvidos o dificultades para encontrar las palabras adecuadas en una conversación. Puede ser cansancio o estrés, pero también un deterioro cognitivo.

Daniela Agudelo, psicóloga especializada en neuropsicología, aporta algunas claves para hacer frente al deterioro cognitivo: “el deterioro cognitivo leve es la disminución de algunas funciones mentales, como la memoria, la atención o la capacidad de tomar decisiones. No es un proceso uniforme y puede manifestarse de manera leve o más avanzada”. En España, afecta aproximadamente al 20% de las personas mayores de 65 años, y su incidencia aumenta con la edad.

Deterioro cognitivo y demencia

“Es fundamental distinguir entre deterioro cognitivo y demencia. El deterioro cognitivo leve (DCL) se caracteriza por dificultades en el pensamiento y la memoria, pero sin afectar gravemente la vida diaria. Sin embargo, en algunos casos, puede evolucionar a demencia, una condición más severa que interfiere significativamente con la autonomía de la persona. Es importante destacar que no todas las personas con DCL desarrollarán demencia, por lo que un diagnóstico temprano y la implementación de medidas adecuadas pueden ayudar a ralentizar o incluso frenar su progresión”, añade la psicóloga y orientadora personal en el área de prevención de Qida.

Primeros síntomas comunes del deterioro cognitivo leve:

– Olvidos frecuentes de información reciente.

– Dificultad en la comunicación, como problemas para encontrar las palabras adecuadas en una conversación.

– Problemas en la toma de decisiones o dificultades para seguir instrucciones o planificar acciones.

– Cierta desorientación temporal, como confusión con las fechas o el día de la semana.

Cómo actuar

El primer paso debe ser obtener un diagnóstico médico. “Ante cualquier sospecha, es fundamental acudir a un neurólogo o especialista, quien realizará pruebas para evaluar el estado cognitivo”.

Una vez conocido el diagnóstico, se pueden aplicar medidas para ralentizar su evolución. Algunas claves son establecer rutinas diarias para mejorar la orientación temporal y espacial; fomentar la estimulación cognitiva con actividades mentales, lectura o tecnología para el entrenamiento cerebral; practicar ejercicio físico, como caminar, yoga o pilates, para mejorar la circulación y bienestar, y mantener una vida social activa con interacciones familiares y actividades comunitarias. “En definitiva, estimular el cuerpo y la mente es básico para ralentizar el deterioro cognitivo”, finaliza la experta.