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Dormir ocho horas no siempre es suficiente

Para vivir más y mejor, la regularidad del sueño es tan importante como su duración por eso dormir ocho horas no siempre es suficiente. Durante años, la recomendación más extendida ha sido alcanzar un número determinado de horas de sueño, pero la investigación actual muestra que la calidad y la regularidad del descanso son factores igualmente relevantes. Dos personas pueden dormir el mismo número de horas y obtener resultados muy diferentes si una mantiene un patrón estable y otra alterna noches de descanso irregular.

“El sueño no debe entenderse como un periodo de inactividad, sino como una fase en la que el organismo realiza procesos fundamentales de mantenimiento. Durante el descanso se producen mecanismos relacionados con la consolidación de la memoria, la regulación emocional, la recuperación cerebral y el equilibrio de diferentes funciones fisiológicas”, explica el Prof. Bruno Ribeiro, especialista en neuropsicología, salud cerebral, sueño y rendimiento de ZEM Wellness Clinic Altea.

La regularidad del sueño actúa como una señal de estabilidad para el organismo. Mantener unos patrones constantes permite que los sistemas internos puedan anticipar y coordinar procesos relacionados con la recuperación, mientras que la variabilidad continua puede dificultar que estos mecanismos funcionen de manera óptima.

Además, el sueño tiene una relación directa con la salud a largo plazo. Un descanso insuficiente o desorganizado puede influir en aspectos como el rendimiento cognitivo, la regulación del apetito, la respuesta al estrés o la capacidad del cuerpo para mantener un equilibrio metabólico adecuado. Por ello, cuidar el sueño no debe plantearse únicamente como una solución frente al cansancio, sino como una estrategia preventiva.

“El descanso es una parte activa del cuidado de la salud. En una estrategia de longevidad no podemos centrarnos únicamente en nutrición o ejercicio; debemos entender cómo todos los sistemas trabajan conjuntamente. Un organismo que no recupera correctamente pierde capacidad de adaptación y de respuesta”, añade el Prof. Ribeiro.