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Neuromoduladores, ¿duran menos?

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En las últimas semanas se ha podido escuchar o leer que el tratamiento con neuromoduladores (tradicionalmente conocido como toxina botulínica) para reducir las arrugas de expresión “ya no es lo que era” y que su duración es menor. Varios miembros del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la AEDV se pronuncian al respecto.

¿Cuántos neuromoduladores hay en el mercado?

Según la Dra. Elia Roo, “los también llamados bloqueantes musculares tipo A tienen múltiples indicaciones en diferentes áreas médicas, desde enfermedades crónicas como distonía cervical, espasticidad muscular focal, migraña, alivio sintomático del blefaroespasmo, hiperhidrosis y también indicaciones estéticas como la mejoría temporal de las líneas de expresión del rostro”. El Dr. Emilio del Río, añade que “en la actualidad hay cuatro tipos comercializados en España para su uso estético. Es un mercado expansivo en el que está prevista la entrada de nuevos productos en los próximos años”.

Su efecto

“La duración aproximada de los resultados varía entre los cuatro y los seis meses, con la máxima mejora al mes de su infiltración”, explica la Dra. Roo. Para el Dr. del Río, “la idea de que los neuromoduladores con la indicación de tratar las arrugas ya no son lo que eran carece de argumentos o evidencia científica constatada. Parece, más bien, una percepción personal que una realidad y se fundamenta, probablemente, en una gestión inadecuada de las expectativas por parte del usuario. Probablemente tenga que ver con la constatación del retorno a la situación de origen”.

Argumentos que acusan de durar menos

Cambios en la fabricación: Ninguno de los fabricantes de las distintas marcas ha comunicado a las Agencias Europea o Española del Medicamento ningún cambio en la fabricación, purificación, obtención o envasado que justifique este cambio de percepción, explica el Dr. Emilio del Río.

Resistencia y anticuerpos: “La idea de que la generación de anticuerpos neutralizantes es la causante de que la acción de este tratamiento sea breve parte, probablemente, de que para tratar el botulismo como intoxicación se utilizan, además de antibióticos, medidas de apoyo antitoxinas semejantes a las utilizadas en los venenos de serpiente que son anticuerpos contra la toxina. Sin embargo, los estudios indican que estos anticuerpos se generan en una proporción bajísima de usuarios”, añade del Río. Según la Dra. Elia Roo, “la aparición de anticuerpos es más frecuente en el tratamiento de enfermedades neurológicas crónicas que requieren altas dosis y tratamientos muy frecuentes. Al ser preparados proteicos todos los neuromoduladores son capaces de inducir la formación de anticuerpos según la dosis, cantidad de neuroproteínas o impurezas que contenga el preparado y de si se inyecta cada poco tiempo, aunque es excepcional en su uso estético en el que se infiltran menos unidades”.

Exposición al Covid-19: Ante la difusión de alguna noticia que relaciona la exposición al virus o la vacuna con una menor duración de resultados, preguntamos al Dr. Miguel Sánchez Viera, coordinador del GEDET. “Actualmente no hay evidencias científicas claras que sustenten esa hipótesis. Un estudio realizado en 2022, con un número reducido de pacientes con indicación estética, sugería una posible reducción del efecto en torno a tres semanas en aquellos pacientes que habían recibido el tratamiento para uso estético después de tener exposición al Covid-19: los propios investigadores del estudio referían que eran necesarios más estudios y con un número mayor de pacientes para poder confirmar ese efecto”. Los neuromoduladores, aclara el Dr. Sánchez Viera, “se emplean en indicaciones médicas de forma más frecuente y con mayores dosis que en indicaciones estéticas. Sin embargo, no existe entre los expertos en su uso médico la opinión de que desde la exposición al Covid-19 haya aumentado la necesidad de inyectar más dosis o con más frecuencia que antes de la pandemia. En definitiva, actualmente no existen estudios relevantes que pongan de manifiesto esa menor duración, aunque se aconseja no administrar estos fármacos de forma inmediata tras haber padecido la infección o la vacuna del coronavirus, y sí esperar un periodo prudencial”.