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¿Qué es la dermatilomanía?

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La Dra. Arantxa Arana, dermatóloga de la Clínica Pérez Sevilla, explica que la dermatilomanía es un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que consiste en que una persona se siente impulsada a rascar, pellizcar, excavar o frotar repetidamente su piel, a menudo causando lesiones o daños en la misma.

Estas acciones generalmente se dirigen a áreas específicas del cuerpo, como la cara, los labios, las manos, los brazos o cualquier otra parte accesible y puede provocar heridas, cicatrices, infecciones cutáneas y problemas emocionales debido a la vergüenza, la culpa o la preocupación por las consecuencias físicas. Es importante destacar que este trastorno puede interferir significativamente con la vida diaria y, en algunos casos, puede requerir intervención médica o terapéutica para ayudar a controlar los impulsos y reducir el daño a la piel.

Relación con el acné

Existe una relación entre el acné y la dermatilomanía, aunque no todas las personas que padecen acné desarrollan dermatilomanía, ni todos los que tienen dermatilomanía sufren de acné. Algunas personas que tienen acné pueden sentir la necesidad de manipular constantemente sus lesiones cutáneas. Esto puede ser impulsado por el deseo de eliminar los puntos negros o espinillas pero, a menudo lleva a una manipulación excesiva que resulta en daño adicional a la piel. Por ello, es fundamental abordar tanto el acné como la dermatilomanía de manera integral y buscar la ayuda de profesionales de la salud, como dermatólogos y psicoterapeutas, para manejar adecuadamente ambas afecciones.

Tratamientos para la piel

Para mejorar o eliminar el acné, recomiendo la exfoliación profesional o limpiezas faciales: se trata de procedimientos más potentes que los que se pueden hacer en casa. Los poros dilatados se pueden extraer con vapor, exfoliación, ultrasonido o máscaras con vitaminas A, C y E y que rellenan la piel y sellan las imperfecciones.

Además, los tratamientos con láser, luz pulsada o luz LED azul, estimulan la producción de colágeno y reducen los poros causados por el fotoenvejecimiento o por la edad, además de tratar las pieles acneicas y reducir las marcas ocasiones por el acné. La luz pulsada (IPL) trata las capas de la piel con rayos de luz de alta intensidad, cerrando los poros visibles y dando una apariencia fresca. Los peelings químicos médicos son otra opción muy buena ya que renuevan toda la capa externa de la piel, mejorando su aspecto y estimulando la producción de colágeno.

Además, recomiendo cuidar la piel en casa con una buena rutina de limpieza para no contribuir a la obstrucción de poros y controlar los brotes. Son necesarios activos preventivos, como los antioxidantes y renovadores, como el retinol o el glicólico. También hay que evitar el uso de productos comedogénicos que pueden obstruir los poros. Estos productos comedogénicos pueden ser: aceite de germen de trigo (Wheat Germ Oil), surfactante y emulsificador (Laureth 4), Isopropyl Isostearate, Isopropyl Myristate, Isocetyl Stearate, Cetyl alcohol, Octyl Stearate y productos con siliconas y parabenos.

Por último, es importante realizar una exfoliación dos o tres veces a la semana. Si se maquilla la piel, no dejar residuos de maquillaje y asegurarse de que los poros estén limpios, así como cambiar las esponjas de maquillaje o lavar bien las brochas de maquillaje pues pueden acumular bacterias en ellas. Se pueden combinar los tratamientos con dispositivos de luz pulsada que tienen un efecto antiinflamatorio sobre la piel, o bien tratamientos de cabina más enfocados a oxigenar, desobstruir y limpiar la piel.