El trastorno dismórfico corporal (TDC) y la alta preocupación por la apariencia son condiciones comunes en la adolescencia -especialmente entre las mujeres-, y están fuertemente asociadas a trastornos mentales comórbidos, deterioro psicológico y social significativo y un alto riesgo de autolesión y suicidio, indican desde el Consejo General de Psicología de España. Esta evidencia respalda la urgencia de mejorar la detección, el diagnóstico y el acceso a tratamientos psicológicos eficaces en jóvenes que expresan malestar relacionado con su imagen corporal.
Estas son algunas de las principales conclusiones extraídas de un estudio reciente llevado a cabo en Inglaterra, a través del cual se advierte sobre la carga psicológica y psicosocial del trastorno dismórfico corporal (TDC) en niños, niñas y adolescentes.
Según los hallazgos, publicados en la revista Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, aproximadamente, el 1% de los/as niños/as y jóvenes de entre 5 y 19 años presenta esta problemática, caracterizada por una preocupación obsesiva por defectos percibidos en el propio aspecto físico. Tal y como señalan los autores, el TDC no es fácilmente identificado por profesionales, por lo que algunas personas afectadas podrían no estar recibiendo la atención que necesitan. Según alertan, puede estar siendo infradiagnosticado, pese a su potencial impacto devastador en quienes lo sufren: casi la mitad (46,3%) de los/as adolescentes con este diagnóstico ha intentado autolesionarse o suicidarse, y cerca del 70% presenta, además, al menos, otro trastorno mental.
Un patrón muy similar: mayor prevalencia en chicas, alta comorbilidad psiquiátrica (el 40,4% tiene otro diagnóstico) y riesgo aumentado de autolesión o suicidio (31,7%). Según el estudio, esto sugiere que la preocupación por la imagen corporal puede ser una etapa previa al TDC y un marcador temprano de malestar psicológico.






