El Hair Oiling se ha puesto de moda y parece ser una técnica que ha llegado para quedarse. Tal y como explica el Dr. Steven Walker, médico estético, desde Hospital Capilar, se trata de una técnica de tratamiento para el cabello que consiste en la aplicación de aceites naturales específicos para mejorar la calidad y textura del pelo. Entre sus múltiples beneficios, el Hair Oiling nutre, fortalece, mejora el brillo y reduce la rotura del pelo.
Es recomendable como tratamiento para la salud capilar porque, al aplicar aceites sobre la fibra capilar se consigue fortalecer la cutícula ayudando a cerrarla. Además, su uso mantiene la hidratación del pelo, lo protege de la polución y le aporta brillo y resistencia.
Además, este tratamiento también puede ser beneficioso, dependiendo siempre del tipo de pelo y del objetivo que se busque. Por ejemplo, como expone el doctor, si tenemos el pelo abundante, algunos tipos de aceites específicos pueden aportarle peso, disminuyendo de esta manera su volumen. Por el contrario, para casos de pelo escaso al que se le quiere aportar volumen, también hay aceites específicos que nos ayudan con esta tarea.
También es importante puntualizar que no existe ningún tipo de pelo en específico para el que no sea recomendable la aplicación de esta técnica de tratamiento capilar. No obstante, es necesario saber qué tipo de aceite usar en función del tipo de pelo, ya sea fino o grueso, y las cantidades que se deben aplicar.
En este tipo de tratamientos se recomienda evitar el contacto directo con el cuero cabelludo, principalmente en pacientes cuyo cuero cabelludo sea graso o que presenten dermatitis seborreica, pero está indicado para todo tipo de pelo por sus múltiples beneficios.
Indicaciones según el cabello
En primer lugar, hay que tener en cuenta que, para utilizar esta técnica, lo que más se recomienda es el uso de aceites naturales: aceite de coco, de argán, de jojoba o de semilla de uva.
Lo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir cuál utilizar es la densidad y el tipo de producto, es decir, fijarse en la concentración de los aceites más que en el aceite como tal, porque existen productos cosméticos que se venden con bases de aceite de argán, de coco, de jojoba o de uva, pero cuyas concentraciones no son tan densas como las de otros.
Y aquí vuelve a entrar en juego el objetivo que se busca: si se tiene un pelo grueso o abundante, al que se le quiere dar un poco de volumen, lo mejor es utilizar productos muy densos que le aporten más peso al pelo. Sin embargo, en pelos más finos, es mejor usar aceites con menor densidad que ayuden a obtener todos los beneficios de estos, pero sin dar peso y mejorando su volumen.






