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Injerto de barba

El injerto de barba se trata de un procedimiento poco invasivo que consiste en coger pelo de la parte del cuero cabelludo y trasplantarlo a la zona de la barba. Se trata de una oportunidad para conseguir una barba natural y densa con un alto índice de satisfacción entre los pacientes, siempre que sea realizada por un equipo médico especializado, expone la Dra. Raquel Amaro, médico estético de Hospital Capilar.

En concreto, la técnica más recomendable para el injerto de barba es la técnica FUE (Follicular Unit Extraction). Este método permite extraer unidades foliculares una a una de la zona donante y se trata de una técnica mínimamente invasiva, con cicatrices prácticamente imperceptibles y resultados muy naturales si se realiza correctamente.

Diferencia de un injerto capilar

En palabras de la Dra. Amaro, aunque la esencia es la misma, es decir, trasplantar folículos de una zona donante a una receptora, en este caso el diseño es más personal y artístico: debe adaptarse a la fisionomía del rostro y al estilo deseado (barba completa, perilla, patillas, etc.) y, además, la dirección del pelo y la angulación que debe darse son todavía más relevantes, ya que en la barba este vello crece de forma más paralela respecto a la piel.

Tipo de paciente

Quienes suelen solicitar esta intervención son principalmente hombres que desean una barba más densa, bien sea por razones estéticas o culturales y que tienen zonas con escaso crecimiento del vello facial o ausencia total del mismo. De hecho, también se puede efectuar en personas que no tengan nada de vello en la zona de la barba.

También hay casos de pacientes que presentan algún tipo de alopecia cicatricial como consecuencia de acné severo, quemaduras o cirugías, que suelen optar por esta solución. En concreto, el injerto de barba estaría indicado como tratamiento único en casos de alopecia congénita que reprima el desarrollo de vello facial o bien lesiones cicatriciales en la cara que impidan el crecimiento del pelo en esa zona. No obstante, también puede realizarse simplemente en caso de mejora estética, cuando otros métodos no resultan eficaces.

En cuanto a la franja de edad, generalmente suelen ser pacientes de entre 25 y 45 años, aunque podría realizarse en personas más jóvenes o mayores, siempre que tengan una zona donante adecuada con suficiente densidad y no presenten ninguna contraindicación de salud para la misma.

Recuperación

Se trata de una recuperación relativamente rápida. Inicialmente, los primeros días el paciente tendrá una leve inflamación y puede haber costras en la zona intervenida. Durante ese tiempo, deberá dormir boca arriba, evitar fricciones sobre el área injertada y mantenerla correctamente hidratada.

Generalmente, en una semana el paciente retoma su vida normal, aunque debe evitar el afeitado y la exposición solar. A partir del primer mes ya podrá recortar la barba con tijera y, a partir de los tres meses, afeitarse de forma normal. Al igual que ocurre en el injerto en el cuero cabelludo, el pelo trasplantado comenzará a caerse a partir de, aproximadamente, 15 día, para después comenzar a salir a partir del tercer mes”, concluye la doctora.