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Neuromoduladores, el tratamiento preventivo más popular

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La Dra. Candy Hernández, médico estético, explica que los neuromoduladores son el tratamiento preventivo antiedad más popular, porque el paciente de medicina estética de hoy está más informado que nunca y prefiere tratamientos poco invasivos que previenen los signos de la edad y alargan la juventud del rostro.

Mejor preventivo que como solución

Se trata de un tratamiento que actúa más como preventivo que como solución, dice la doctora. Los neuromoduladores consiguen relajar los músculos del rostro que generan líneas de expresión para que en un futuro no aparezcan. Por ese motivo, lo ideal es empezar el tratamiento antes de que empiecen a aparecer.

Cuando movemos algunos músculos del rostro al reír o mover las cejas se forman pliegues en el rostro que con el paso de los años quedan marcados, lo que se conoce como líneas de expresión. El tratamiento con neuromoduladores, cuando está bien hecho, relaja estas expresiones para que podamos hacerlas con total naturalidad, pero sin marcar estas líneas de expresión.

El tratamiento con neuromoduladores se realiza mediante pequeñas infiltraciones, generalmente en el tercio superior del rostro, para prevenir las líneas de expresión de la frente, entrecejo y patas de gallo. Este tratamiento funciona como una cápsula del tiempo: mientras duran sus efectos no creas nuevas arrugas. Al terminar su efecto, si no repites el tratamiento, verás las mismas arrugas que tenías antes del tratamiento.

Sus mejores resultados varios días después

Siempre que el tratamiento esté bien hecho, los neuromoduladores únicamente relajarán las arrugas, respetando tu expresión y permitiendo el movimiento con naturalidad.

Al salir de la consulta no verás ningún resultado. Los resultados empiezan a verse entre tres y cinco días tras el tratamiento y son totalmente visibles a la semana o diez días, aclara la Dra. Hernández.

Hay que tener en cuenta que los mejores resultados no se consiguen con más cantidad de producto, sino usando las técnicas adecuadas para cada paciente. Al ser un tratamiento preventivo, funciona muy bien cuando se empieza en pacientes jóvenes que están en la treintena y empiezan a marcar sus primeras líneas de expresión. El tratamiento frena este proceso de envejecimiento, preservando el aspecto joven y natural del rostro los siguientes años.