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Tratamientos contra la flacidez de los brazos

Los brazos se han convertido en una de las principales demandas en estética corporal, explica la Dra. Beatriz Beltrán, médico estético.

Causas multifactoriales

La flacidez en brazos no responde a un único factor, sino a la combinación de varios procesos biológicos que se intensifican con la edad. A partir de los 30 años se empieza a perder masa muscular de forma progresiva, entre un 3% y un 8% por década. Esto implica que la piel pierde uno de sus principales soportes. A este proceso se suma la pérdida de colágeno, que disminuye un 1% al año a partir de los 25–30 años, lo que repercute directamente en la firmeza y elasticidad de la piel. Además, se produce una redistribución de la grasa corporal. La grasa localizada no siempre depende del peso. Hay pacientes delgadas que presentan acúmulos en brazos porque su cuerpo tiende a almacenar ahí. Es un proceso determinado por factores hormonales, genéticos y metabólicos. La combinación de estos tres factores —pérdida muscular, disminución de colágeno y acumulación de grasa—da lugar al descolgamiento característico de la zona.

Aunque el ejercicio físico mejora la masa muscular y el tono, no actúa sobre todos los factores implicados en la flacidez. El deporte es fundamental, pero no logra recuperar el colágeno perdido ni tensar una piel que ya ha perdido elasticidad. Esto explica por qué muchas pacientes, a pesar de mantener un peso adecuado y realizar actividad física regular, presentan flacidez en los brazos. No es un problema de falta de ejercicio, sino de cómo envejece el tejido.

Tratamientos

El abordaje debe ser siempre personalizado, ya que no todos los casos responden al mismo origen. Muchas pacientes creen que tienen flacidez cuando en realidad hay grasa localizada, o al revés. Sin un buen diagnóstico, el tratamiento no funciona. Además, en la mayoría de pacientes, la flacidez no es solo una cuestión de piel, sino el resultado de la combinación de grasa localizada, pérdida de colágeno y disminución del tono muscular. Por eso, el abordaje más eficaz combina distintas técnicas según el diagnóstico.

Radiofrecuencia y láser tensor: mejorar la calidad de piel desde el interior. Cuando el problema principal es la laxitud cutánea, el objetivo es estimular la producción de colágeno y recuperar la firmeza. Tecnologías como la radiofrecuencia o el láser tensor actúan en las capas profundas mediante un calentamiento controlado que activa los fibroblastos.

Recuperar el soporte muscular y mejorar la calidad del tejido. En muchos casos, la flacidez en brazos no se explica solo por la piel, sino también por la pérdida de masa muscular. Se necesita trabajar el músculo de forma intensiva mediante contracciones supramáximas que no se consiguen con el ejercicio convencional. Además de combinar electroestimulación con radiofrecuencia, lo que permite actuar de forma simultánea sobre el músculo y la grasa localizada.

Criolipólisis médica: actuar sobre la grasa localizada resistente. Cuando existe volumen en la zona, es necesario tratar directamente el tejido adiposo. La criolipólisis médica permite eliminar grasa localizada mediante frío controlado, destruyendo selectivamente los adipocitos sin dañar los tejidos circundantes. Con el tiempo, el organismo elimina de forma natural estas células, reduciendo el volumen de manera progresiva.

Estimuladores de colágeno: reconstruir la firmeza desde el interior. En los casos en los que la piel ha perdido firmeza de forma más evidente, las infiltraciones con estimuladores de colágeno como el ácido poliláctico permiten trabajar la estructura del tejido desde dentro. Este tipo de tratamiento no aporta volumen inmediato, sino que activa la producción progresiva de colágeno, mejorando la calidad de la piel, la firmeza y el soporte de forma natural. El protocolo suele realizarse en varias sesiones —habitualmente tres— para conseguir un resultado gradual, armónico y duradero.