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Una boda es más que el final del cuento de hadas

La creencia popular nos dice que es una de las celebraciones más esperada, deseada, ansiada, soñada, temida, agotadora, estresante, exultante o emocionante…, podemos buscar todos los calificativos que se nos vengan a la cabeza y, todos, positivos o negativos, nos pueden encajar dependiendo de la experiencia de cada uno.

Pero por muy novedosos que nos creamos en este mundo ya está todo inventado y los wedding planner ya existían en la antigua Mesopotamia, personajes que preparaban los rituales que unían lo divino y lo terrenal, aúnan prosperidad, fecundidad y legitimación real.

No obstante, fueron los antiguos egipcios los primeros en concebir la idea de matrimonio legal con tradiciones como la entrega de alianzas de tela o paja que simbolizan la unión infinita. Se sabe que los cuidados estéticos eran esenciales para hombres y mujeres y no podían faltar en ese gran día: se depilaban e hidrataban la piel del cuerpo con una mezcla de polvo de alabastro, sal y miel; maquillaban y resaltaban sus ojos triturando caparazones de escarabajos y los perfilaban con líneas negras; usaban pelucas de auténtico pelo humano que perfumaban con aceites de aromas fuertes y las adornaban con flores o joyas pequeñas.

Griegos y romanos sumaron algunos elementos que nos han llegado a nuestros días, como el uso del velo para proteger a los novios contra espíritus malignos y que, posteriormente, se asimiló como idea de pureza y castidad.

En la Edad Media, para la mujer, la tez blanca era el canon de belleza a imitar, considerada signo de distinción y virginidad; se depilaban cejas, a veces con pastas de arsénico y cal muy peligrosas, y el vello corporal con resinas.

Para culturas como la India una boda es un despliegue de color, música y devoción, duran varios días e incluyen ceremonias como la aplicación de henna en las manos de la novia o diferentes fiestas que unen a las dos familias en un sacramento cósmico.

En China se mezcla el compromiso con las lágrimas de la novia y sus familiares como muestra de amor y, el novio debe superar diversos y variados desafíos creados por las damas para “ganarse” a su prometida.

Como vemos, una boda es mucho más que una fiesta y debe preparase y planificarse con mucha antelación cuidando los detalles, uniendo lo viejo, lo nuevo, lo prestado y lo azul con procedimientos personalizados que luzcan la máxima belleza y mantengan la autenticidad de la persona.