La Dra. Elena Jiménez, cirujana plástica y estética y directora médica de Eleca Clinic, explica por qué las mujeres retiran sus implantes mamarios: es una decisión cada vez más frecuente y no se trata de una moda. Añade que, veo a diario cómo ha cambiado la forma en que muchas mujeres se relacionan con su cuerpo y con los tratamientos que eligieron en el pasado. muchas personas que deciden retirar sus implantes lo hacen tras años de reflexión y después de cambiar cómo se relacionan con su cuerpo y necesidades. La razón es porque la información que podemos leer y obtener en redes sociales, los testimonios de diferentes webs o lo que debería ser lo más sostenible, la información médica directa, han propiciado un entorno donde la explantación se percibe con mayor normalidad y menos estigma.
No se trata de un rechazo general frente al aumento mamario mediante cirugía sino a un cambio tanto en el concepto personal, búsqueda de bienestar y autenticidad, donde la salud, la comodidad y la autoimagen cambian frente a los estándares externos.
Una tendencia actual
¿Qué se esconde detrás de esta tendencia? Explica la doctora Jiménez que esto es una elección personal y válida que nunca se debe de tomar como una renuncia o un fracaso. Una de las causas viene dada porque muchas pacientes buscan recuperar la sensación original de su cuerpo, liberarse de incomodidades o evitar cirugías futuras relacionadas con el mantenimiento de las prótesis. Otro motivo viene de la mano de la creciente confianza en la medicina personalizada permite que las decisiones sobre los implantes se basen en el bienestar integral y no sólo en parámetros estéticos.
Si hablamos de los motivos por los que las pacientes acuden a la consulta, destaca la doctora que son variadas y suelen combinar aspectos físicos, emocionales y de salud. En el plano de la consulta, escucho con frecuencia historias de quienes sienten que sus necesidades han cambiado con el tiempo o que simplemente buscan un mayor bienestar y coherencia con la imagen corporal y ya no se sienten identificadas con la imagen que les llevó a la primera cirugía. En otros casos hay una cierta inquietud sobre las posibles complicaciones a largo plazo. tanto de futuras cirugías por reemplazo de implantes o por los cambios a procesos fisiológicos como el embarazo o el envejecimiento natural. Por último, no se debe de olvidar el peso de la decisión emocional: reencontrarse con el propio cuerpo, sentirlo auténtico y propio, puede ser un motivo tan válido como cualquier criterio médico.
Proceso de retirada y postoperatorio
El asesoramiento de cada caso por parte de un profesional es clave. El primer paso es una evaluación personalizada en consulta, donde se exploran las expectativas, la historia clínica y las razones que motivan el cambio. Este último punto es el más controvertido y debe dedicarse el tiempo suficiente.
Además, se revisan tanto el estado de los implantes como la calidad del tejido mamario y la piel. De este análisis salen las diferentes opciones de reconstrucción, desde una cirugía simple con capsulectomía hasta elevación mamaria o reposición con transferencia de grasa. También es frecuente que surjan dudas sobre el resultado estético tras la retirada. Por eso, es fundamental un diálogo abierto y detallado. La clave entre las motivaciones y el tipo de cirugía, así como su resultado, van a jugar un papel importante en las expectativas de la paciente, así como si existe arrepentimiento en la decisión tomada.
El proceso de adaptación emocional y la importancia del acompañamiento no termina en el quirófano: el seguimiento posterior incluye revisiones, apoyo y recursos para que cada quien transite el proceso con confianza y sin presiones externas.
En cuanto al postoperatorio, tras la retirada de implantes mamarios suele ser bien tolerado, aunque cada caso presenta sus propios matices. Se recomienda reposo relativo durante los primeros días y evitar levantar peso o realizar movimientos bruscos con los brazos. Aunque cada vez toma más importancia la movilización activa sin peso desde el inicio para ayudar a bajar la inflamación y reducir la toma de analgésico por la activación del sistema linfático.






