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El peligro de la medicina estética a domicilio

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El último informe de la SEME revela que cada vez son más las personas que se realizan 1 tratamiento de medicina estética y arroja también un dato de riesgo: un 10% de la población afirma que ve normal realizarse tratamientos médicos estéticos en su domicilio. Las Dras. Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, ambas médicos estéticos, alertan sobre este peligro y recalcan la importancia de la formación experta y de un buen discurso y praxis con pacientes de todas las edades, pero, sobre todo, con los más jóvenes.

Las doctoras insisten en que es muy importante la formación, la búsqueda de la excelencia, la regulación a nivel nacional, europeo y la labor que desarrollan las sociedades médicas y los colegios profesionales. Porque la medicina estética basada en la evidencia científica, y no se deja llevar por modas, con continuidad, pero sin procedimientos innecesarios y, siempre, con tratamientos adaptados a todas las edades, personalizada al detalle.

Los más jóvenes incrementan la demanda

Podríamos decir que aproximadamente entre un 15-20% de los pacientes se encuentran entre los 20-25-30 años. Estos pacientes más jóvenes acuden para valorar el estado de la piel, en ocasiones con alteraciones (como acné, rosácea, manchas hormonales) o, simplemente, vienen buscando un asesoramiento y seguimiento dermocosmético aspirando a mejorar la luminosidad y la salud de la piel en general. Cuando consultan por tratamientos inyectables suele ser con demandas de unidades anatómicas concretas, como los labios o la nariz, o con deseos de mejorar líneas de expresión. Sí que percibimos que las generaciones milenial y centenial tienen interiorizado una búsqueda del autocuidado y de los tratamientos preventivos.

Redes sociales y pacientes jóvenes

Los usuarios de redes sociales quieren mostrar a los demás su mejor cara e imagen, y ha ido calando la idea del autocuidado. Sin embargo, el uso excesivo de filtros y el acostumbrarnos a vernos con una falsa imagen de piel sin poros y rasgos exagerados que nos hacen vernos más delgados o con labios voluptuosos, lleva a muchos pacientes a tener expectativas irreales de los resultados o a demandas inalcanzables. Los profesionales de la medicina estética tenemos la gran responsabilidad de explicar y educar al paciente, aconsejarles y no realizar tratamientos que lo alejen de su esencia, de lo que es estéticamente armónico, de respetar unas proporciones anatómicas.

Cuando las demandas de pacientes pasan por enseñarte una foto con filtro, es que algo va mal, ya debemos detectar un riesgo de dismorfia: no solo está buscando eliminar un defecto que, en realidad, no existe, sino que quiere llevar a la realidad una imagen irreal, imposible de alcanzar fuera del mundo digital pero que no paras de ver en redes y acabas por concebir como alcanzable. Muchas veces consultan por un atributo concreto como los labios o la nariz, pero también es frecuente que busquen una piel sin poros (aspecto inalcanzable ya que el poro es una estructura anatómica de salida de la glándula sebácea e imborrable).