Inicio Noticias Medicina estética Exosomas, reg...

Exosomas, regenerar y embellecer

Compartir

La Dra. Pilar Benito es médico estético y directora médica de la clínica Slow Life House (Madrid). Sobre los exosomas, esta terapia regenerativa nos dice que está basada en la acción de las células madre y, sobre sus efectos, se lleva investigando más de 60 años porque su poder regenerador supera al del plasma rico en plaquetas, pero no ha sido hasta ahora que la medicina estética ha comenzado a beneficiarse de ellos y las mujeres de todas las edades lo pueden comprobar.

Los exosomas son vesículas extracelulares que liberan las células para comunicarse entre ellas. Su tamaño oscila entre 30 a 150nm y contienen material genético, ADN, ARN, microARN, factores de crecimiento, proteínas y otras sustancias que permiten la transferencia de información de unas células a otras. Lo más importante es que contienen las capacidades fundamentales de las células madre y los materiales regenerativos esenciales para transmitir las señales desde éstas a las que necesitan reparación.

Ayudan a todo tipo de piel y abarcan cualquier problemática, estos son sus efectos más significativos:

Antiinflamatorio: es el más notable y se utiliza como alternativa a los corticoides para tratar la dermatitis, el acné inflamatorio, la alopecia, la dermatitis atópica y la psoriasis.

Antioxidante: ayuda a suprimir el oxígeno activo, un radical libre que daña las células, actuando como un fuerte antioxidante que mejora, además, las arrugas y previene el envejecimiento.

Regenerativo: induce a la regeneración de las células dañadas. Es capaz de reconstruir la barrera cutánea y crear nuevos vasos sanguíneos (neovascularización).

Blanqueante: ayuda a mejorar el color de la piel al reducir la producción de melanina en las células.

Antiedad: con una probada acción rejuvenecedora, ayuda a la síntesis de colágeno, inhibe la actividad de la elastasa y ayuda a producir ácido hialurónico.

Embellecedor: también reduce el tamaño de los poros dilatados y trata las cicatrices del acné.

En su protocolo se utilizan microagujas y permite modular la intensidad y profundidad a la que se trabaja. Se necesitan un mínimo de 3 sesiones espaciadas en 15 días. Los efectos dependen de cada caso, pero aparecen de 2 a 3 días después del tratamiento. Se recomienda realizar una sesión adicional pasado 6 o 12 meses para mantener los resultados.