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Alopecia en la mujer y el déficit de hierro

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El déficit de hierro es un problema que afecta al 15% de la población mundial que puede aparecer en cualquier etapa de la vida, generando un deterioro en nuestro cabello y ocasionando, por ende, la caída del pelo al afectar negativamente en su crecimiento, salud, duración y vitalidad, ya que las células de los folículos pilosos necesitan de este importante oligoelemento para funcionar con normalidad. De esta forma, la alopecia ferropénica o sideropénica, la segunda causa de caída del cabello más común entre las mujeres, aparece cuando existe una deficiencia de hierro, que llevará a que se produzca un transporte insuficiente de sangre oxigenada a los folículos pilosos, alterando el ciclo capilar y provocando un cabello fino, quebradizo, frágil y débil; según explica el Dr. Francisco Pilo, de la clínica Hospital Capilar.

El hierro es un mineral esencial que el organismo necesita para producir hemoglobina, una proteína existente en el interior de los glóbulos rojos, encargada de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta el resto del cuerpo, tratándose de una parte esencial en el correcto metabolismo y ciclo vital de los folículos pilosos. Por ello, cuando el organismo carece de hierro, no puede producir la hemoglobina necesaria para oxigenar al cuerpo, de forma que el cuerpo entra en un estado de anemia ferropénica, que se manifiesta con síntomas como un cansancio prolongado, mareos, piel pálida, uñas quebradizas, dificultad para respirar y pérdida capilar, con un pelo de aspecto más fino, corto de tamaño, con caída abundante y pérdida de colores oscuros, dice el especialista.

Menstruación o embarazo

Aunque este tipo de alopecia puede afectar tanto a hombres como a mujeres, en éstas últimas se presenta con mayor frecuencia debido a que los niveles de hierro en el organismo dependen del equilibrio entre lo que se absorbe y lo que el cuerpo utiliza o pierde, lo que hace que las mujeres sean más proclives a padecer este trastorno durante los periodos menstruales, en los que se producen pérdidas abundantes de sangre, así como en el embarazo, una etapa en la que la demanda de hierro aumenta y no siempre se consigue llegar a los niveles adecuados únicamente a través de la alimentación, o en el postparto, durante el periodo de lactancia; circunstancias que hacen que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de un 20% de la población femenina sufra una deficiencia de hierro durante su etapa reproductiva.

Por su parte, la alopecia ferropénica o sideropénica suele manifestarse como una alopecia difusa en forma de efluvio telógeno agudo, es decir, en una caída brusca, aunque temporal del pelo, con una disminución llamativa de volumen y densidad capilar que aparece, aproximadamente, dos meses después de que se produzca la falta de hierro. No obstante, también puede favorecer o empeorar otros tipos de pérdida de cabello como la alopecia androgenética o la alopecia areata, así como el efluvio telógeno crónico cuando esta caída se extiende más allá de los seis meses. Sin embargo, según apunta el especialista, siempre y cuando se resuelva la causa subyacente, esta caída del pelo suele ser reversible y limitada en el tiempo y suele durar entre dos y cuatro meses, aunque se puede cronificar. Así, comenzará una nueva fase de crecimiento en la que el nuevo pelo nacerá más fino y corto, pero irá recuperando poco a poco su longitud habitual.

La alimentación, factor esencial

Las dietas restrictivas o carenciales, así como las dietas vegetarianas o veganas mal planificadas, son grandes desencadenantes de la anemia. Por ello, con el fin de de prevenir, en la medida de lo posible, la caída de cabello provocada por la deficiencia de este mineral, los expertos aconsejan incluir alimentos saludables y ricos en hierro en la dieta, tales como huevos (especialmente las yemas), mariscos, salmón, legumbres, carnes rojas, hígado o verduras de color verde como las acelgas, las espinacas o el brócoli. Además, es importante recalcar que la absorción de hierro se incrementa a través de la ingesta de vitamina C, por lo que también se recomienda hacer hincapié en alimentos como kiwis, fresas, naranjas o pimientos.

Llevar una alimentación equilibrada, que asegure unos buenos niveles de todos los nutrientes que el cuerpo necesita, hará que tengamos un cabello sano y bien nutrido que crezca en un tejido sano y bien permeable. No obstante, también será fundamental realizar un estudio analítico completo y una exploración medica de la mano de un especialista, con el fin de determinar los niveles de hierro en el organismo y así poder recuperar los valores adecuados de este mineral, remarca el doctor.