A través de un análisis de sangre, test desarrollado por investigadores de EE UU, se puede detectar la presencia de ciertas proteínas en el flujo sanguíneo con la ayuda de un algoritmo de inteligencia artificial. Este método, que se ha probado con más de 5.000 personas, permite medir la edad de órganos individuales, por ejemplo, el corazón o el cerebro, y ha revelado que casi el 20 % de los participantes presentaron un envejecimiento acelerado en algún órgano, lo cual conlleva riesgo de dolencias asociadas y de muerte.
Un estudio llevado a cabo con 5.678 personas, dirigido por investigadores de Stanford Medicine (Universidad de Stanford, EE UU), ha demostrado que nuestros órganos envejecen a ritmos diferentes, y cuando la edad de un órgano es especialmente avanzada en comparación con la de su homólogo en otras personas de la misma edad, la persona que lo porta corre un mayor riesgo tanto de padecer enfermedades asociadas a ese órgano como de morir.
Según el estudio, uno de cada cinco adultos de 50 años o más razonablemente sanos tiene al menos un órgano que envejece a un ritmo muy acelerado.
Los resultados del trabajo del equipo de Stanford, publicado ahora en Nature, revelan que un simple análisis de sangre permite saber qué órganos del cuerpo de una persona están envejeciendo rápidamente, si es que hay alguno, y así orientar las intervenciones terapéuticas mucho antes de que se manifiesten los síntomas clínicos.
“Podemos estimar la edad biológica de un órgano en una persona aparentemente sana», explica el autor principal del estudio, Tony Wyss-Coray, catedrático de Neurología en la institución estadounidense. “Eso, a su vez, predice el riesgo de que sufra una enfermedad relacionada con ese órgano”.
Diferencia de edad entre órganos
Los investigadores descubrieron que los desfases de edad identificados en 10 de los 11 órganos estudiados (con la única excepción del intestino) se asociaban significativamente con el riesgo de muerte por todas las causas a lo largo de 15 años de seguimiento.
Tener un órgano con envejecimiento acelerado (definido como tener una desviación estándar de la edad biológica del órgano puntuada por algoritmo una vez superior a la media del grupo para ese órgano entre personas de la misma edad cronológica) conlleva un riesgo de mortalidad entre un 15 % y un 50 % mayor en los 15 años siguientes, dependiendo del órgano afectado.
Según el estudio, las personas con un envejecimiento acelerado del corazón, pero que inicialmente no presentaban ninguna enfermedad activa ni biomarcadores clínicamente anormales, tenían un riesgo de insuficiencia cardiaca 2,5 veces superior al de las personas con un envejecimiento normal del corazón.






